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H I S T O R I A   D E   L A   M E D I C I N A

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LA MEDICINA EUROPEA EN LA EDAD MEDIA


La Edad Media como etapa histórica comienza en los finales del siglo quinto (año 476, caída del Imperio de Occidente) y alcanza hasta el año 1453 (toma de Constantinopla por los turcos). También se dice Medioevo, Medieval, Medievalidad o Medievalismo: Calidad o carácter de Medieval; Medievalista, persona especializada en el estudio de la Edad Media. La partícula léxica Evo, significa un período de 1000 años o diez siglos; en Filosofía Teológica: Duración de las cosas eternas, también: Duración del tiempo sin término (evo proviene del latín aevum).

El desarrollo de la medicina racional se interrumpe en forma abrupta con la desaparición del celebérrimo Galeno a fines del siglo II; en las centurias que siguieron, Oribasio, quien fue médico de cabecera del Emperador Juliano; y Pablo de Egina, famoso médico griego (llamado en latín: Paulus Aegyneta), consiguen reunir fragmentos dispersos de la cultura científica alejandrina, pero no dictan nuevas normas, evidentemente la ciencia médica de la antigüedad ya había cumplido su ciclo. La medicina se reduce entonces a un mero crear de amuletos y encantamientos siendo el símbolo de este lapso histórico, el "Abracadabra".

El libro "De Medicina praecepta" se componía de mil quinientos hexámetros que confundían al público y a la misma profesión en su indisciplinado ejercicio. Se cree que el tratado citado fue escrito por Sereno Samónico o por su padre homónimo, asesinado por Caracalla en un banquete, pero lo cierto es que esa obra tan discutida y analizada por el revisionismo científico con sus métodos de vanguardia, lleva a los profesionales y a la gente en general al "oscurantismo" (del lat. obscurans, -rantis, obscurare, privar de la luz), oposición sistemática a la difusión de la cultura entre las clases populares. También se estimuló la práctica de la "nigromancia" goecia o magia negra o diabólica: Arte vano y supersticioso de adivinar el futuro evocando a los muertos. En las literaturas antiguas existen famosos registros de estas prácticas sugestivas. La Teogonía era un pensamiento corriente. Semánticamente alude a la generación y descendencia de los dioses del paganismo; por extensión, cualquier sistema religioso del gentilismo; y así se dice: La Teogonía de los griegos, de los egipcios, de los persas, etcétera.

Se inculcó la superstición de adorar números cabalísticos y recomendar, por ejemplo, el empleo de excrementos recogidos en los arroyos para el tratamiento de los cólicos.

Desaparecieron autores clásicos que merecían la inmortalidad mientras siguieron existiendo las tonterías de Sereno Samónico, pues sus fórmulas fueron repetidas en innumerables encantamientos y los enfermos pronunciaban la palabra mágica "Abracadabra". La astrología supersticiosa tuvo una gran vigencia, ya que otorgaba a los astros poderes especiales, habiendo establecido influencias para cada órgano y región del cuerpo humano por parte de los signos del zodíaco.

Tantos métodos y concepciones absurdas dan la pauta de la evolución cultural cíclica cumplida en la historia de la civilización.

Sixto Plácitus consideraba un buen febrífugo la astilla de una puerta por la que acabara de pasar un "eunuco", y Marcelo Empírico, para extirpar los abscesos del ojo derecho, los tocaba con tres dedos de la mano izquierda mientras tosía repitiendo tres veces: "Las mulas no traen criaturas al Mundo, ni la piedra produce lana; que tampoco esta enfermedad culmine, pero si lo hace, que se marchite". La que sigue es otra prescripción oftálmica característica de su libro "De medicamentis empiricis": "Una araña blanca de patas muy largas machacada en aceite, quita los puntos blancos de los ojos si se la usa con asiduidad; debe prepararse una buena cantidad con bastante aceite para que no se acabe antes de terminar la cura".

La era de la magia nos rodea por donde miremos. Había dejado de actuar la medicina griega tan libre de supersticiones en su época clásica. No se realizan experimentos y sólo se guardan fenómenos milagrosos. La Naturaleza está dominada por lo sobrenatural y no se le da crédito a nada que no esté respaldado por alguna leyenda. Las sombras se profundizan, y resulta sacrílego saber más matemáticas que las necesarias para computar la fecha de Pascua. Las obras de Hipócrates, Aristóteles y Galeno están en el destierro, y su legado está en manos de los árabes.

Salerno, ciudad italiana, fue capital de un principado lombardo y se hizo célebre durante el Medioevo por haber sido la sede de la Escuela Médica llamada "Escuela Salernitana"; luego la Universidad de Bolonia, que llegó a poseer un prestigio internacional y que actualmente, luego de 900 años, es un paradigma.

La noche de la Edad Media no es espiritualmente tan oscura como lo es científicamente. El cristianismo ha aportado una nueva moral al Mundo , y de esta moral nació una virtud que fue providencial en esos tiempos de calamidades, guerras y pestilencias: La caridad, que dicta el amor al prójimo y funda hospitales y asilos para socorro de los menesterosos y enfermos; una prolongación de esta caridad es la medicina, mientras personas de la Iglesia se encargan de cuidar a los enfermos.

El médico más sabio de la época es considerado Constantino el Africano formado en la Escuela Médica de Salerno, la "Civitas Hippocratica". En este mismo período se crean las Universidades de París y la primera Facultad de Medicina de Montpellier, que por su proximidad a España, experimentó la influencia árabe y la judía.

El ejercicio de la medicina fue una consecuencia lógica de una formación simple, el examen del enfermo era totalmente superficial; en cambio, se concede una importancia exagerada a la inspección de la orina; de ahí que no haya iconografía de aquellos tiempos en la que no se muestre al médico examinando minuciosamente la probeta conteniendo el líquido excretado por los riñones.

La Edad Media representa el lapso histórico más difícil y controvertido que le ha tocado vivir y sobrevivir a la humanidad de esta vasta región del Planeta. Pero en historia todo es enseñanza para el hombre del futuro. Los archivos atesoran todas las lecciones y el hombre de este momento puede beber en la fuente del pasado, una pedagogía dinámica que obtiene provecho de los aciertos y de los errores.

Expresó un día Frederik Koning: "El hombre lleva en su interior uno de los más enigmáticos misterios: Su espíritu, que le obliga a aceptar sus límites en el tiempo y en el espacio, y a la vez le proporciona la posibilidad de vencerlos hasta la eternidad y el infinito".

El microcosmo, rodeado de los planetas y los signos del zodíaco, influyendo cada uno en una parte del cuerpo humano.

 

Manuscrito del siglo XIII. Biblioteca Nacional. París.

 

 

 


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